Celebrando la Luna Llena
Hermosa noche. Era la primera vez que en mi cuidad se celebraba la luna llena en un encuentro público y comunitario. Pasadas las 19,30 comenzamos a juntarnos en el Parque Ecuador, un área verde de unas 10 cuadras de extensión a los pies del Cerro Caracol. A las 8 de la noche juntamos nuestras manos y nos unimos a los demás círculos que, como ya he señalado antes, danzan El Olmo en diversos rincones del mundo la noche de luna llena a las 20 horas.
A continuación ejecutamos una danza para despertar la Tierra: música enérgica y pasos cortos, golpeando el suelo con los pies la caracterizan. La siguió As One, un canto de amor y unión, danzado acariciando la tierra con los pies.
Había invitado a un grupo de amigos wiccanos para que nos ayudaran a entender mejor esta celebración. Terminadas estas tres danzas, nos sentamos en círculo y de manera muy concisa nos entregaron primero antecedentes científicos sobre la luna y luego nos enseñaron algunas de las connotaciones místicas que tiene y ha tenido a través de la historia de la humanidad. Concluyeron con una ofrenda de variados frutos.
Conscientes de que la luna representa lo femenino, continuamos con una danza de mujeres (autorizando a los varones presentes a unirse a ella) y luego una danza de varones, equilibrando así ambas energías.
Fue entonces el turno de danzas de nuestra América. Una danza andina que nos hizo vibrar y una colombiana que nos trajo ritmo y alegría.
Sin darnos cuenta nuestro tiempo llegó a su fin. Concluimos la celebración con Ena Mythos, la poderosísima danza griega, y cerramos con un breve rito de agradecimiento y petición por la paz del mundo.
Balance positivo, sin duda, aunque quedamos con “gusto a poco”.
Queda desde ya extendida la invitación para celebrar el Solsticio de Verano el día 21 de diciembre en el mismo lugar y horario.








